La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que supone la pérdida de más peso de lo que se considera saludable para la edad y estatura del enfermo, provocada por el mismo.

Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos, vómitos provocados, exceso de ejercicio físico y la reducción de la ingesta de alimentos, comenzando por los hidratos de carbono, seguido de las grasas, proteínas y líquidos (llegando a casos deshidratación extrema).

Las personas afectadas pueden perder desde un 15%-50%, (en los casos más críticos), de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento de la conducta emocional.

El 95% de los afectados son mujeres (14-18 años), que pertenecen a una clase socioeconómica media y alta.

CAUSAS

Es complicado establecer parámetros comunes responsables de este trastorno alimenticio, debido sobre todo a componentes psicológicos y a la gran variación de signos y síntomas entre unos pacientes y otros. Existen unos factores generales que influyen en dicha enfermedad:

  • La propia obesidad del enfermo.
  • Obesidad materna.
  • Muerte o enfermedad de un ser querido.
  • Fracasos escolares.
  • Accidentes.
  • Tener un trastorno de ansiedad en la niñez.
  •  Imagen negativa de uno mismo.
  • Tener ciertas ideas culturales o sociales respecto de la salud y la belleza.
  • Obsesión por lo perfecto.

SÍNTOMAS Y SIGNOS

Los principales síntomas y signos que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:

                       SÍNTOMAS                                SIGNOS
La piel se deshidrata y se agrieta. Sentimiento constante de obesidad y deseo de seguir adelgazando.
Uñas quebradizas y caída del cabello. Empleo constante de ropa ancha.
Alteraciones cardiovasculares: tensión baja (hipotensión), descenso de la frecuencia cardiaca (bradicardia), alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias). Aislamiento progresivo y pérdida de vínculos sociales.
Alteraciones dentales, con tendencia a la corrosión del esmalte dental y presencia de caries. Alteraciones anímicas con tendencia a la depresión y la ansidad lo que lleva a la baja autoestima.
Alteraciones gastrointestinales: flatulencia, hinchazón, dolor abdominal y estreñimiento. Empleo no controlado de diuréticos y laxantes.
Utilización de trampas para evitar la comida. Alteraciones de la menstruación o ausencia de esta.

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CONSEJOS PARA EVITAR LA ANOREXIA

  • Aceptar y valorar a la persona como es, tanto en lo relativo al físico, como a su personalidad.
  • Comprender que lo más importante no es el aspecto físico.
  • Practicar hábitos alimenticios saludables (más alimentos frescos y naturales y menos aquellos ricos en grasas saturadas).
  • No dejarse llevar por la publicidad, internet… Muchas de las modelos que desfilan o realizan fotos, padecen de trastornos alimenticios. La delgadez extrema no es sinónimo de perfección y salud.
  • Hablar con un adulto sobre los miedos y preocupaciones.

TRATAMIENTO

El mayor desafío en el tratamiento de la anorexia nerviosa es ayudarle a la persona a reconocer que tiene una enfermedad.

Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal.

El tratamiento debe basarse en estos aspectos:

  • Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
  • Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.
  • Restricción del ejercicio físico: inicialmente se elimina por completo y se reintroduce muy progresivamente.
  • Modificación de los hábitos alimentarios del paciente: se precisa una “re-educación” en sus hábitos alimentarios. Para ello, se inicia con una dieta relativamente baja en calorías y se va incrementando progresivamente hasta lograr cubrir las necesidades calóricas del paciente, respetando siempre el espacio personal para no presionarle, pero no permitiendo que coma a solas, y vigilando que haga las cinco comidas diarias fundamentales.

 

BIBLIOGRAFÍA

TEXTO:

IMÁGENES:

 

Realizado por: Catalina M. y Lucía P.G.

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