“La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy”

1. Estrés y ansiedad

          El estrés es el proceso de activación fisiológica que se pone en marcha como resultado de la valoración de una demanda externa y nuestros propios recursos para afrontarla. Si el resultado de esta valoración es negativo percibiendo que la demanda es superior a nuestros recursos para hacerle frente, surgirá el estrés para tratar de solventar la demanda.
Muchas veces ansiedad y estrés se usan como sinónimos, entendiendo en ambos casos un mismo tipo de reacción emocional, caracterizada por una alta activación fisiológica. Sin embargo, existen tradiciones diferentes a la hora de estudiar ambos fenómenos. El estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio. La ansiedad es una reacción emocional de alerta ante una amenaza. Digamos que dentro del proceso de cambios que implica el estrés, la ansiedad es la reacción emocional más frecuente. Muchos estímulos o situaciones pueden provocar en el individuo la necesidad de movilizar recursos para dar respuesta a la demanda de dicho estímulo, o para volver al estado inicial de equilibrio en el que se encontraba inicialmente.


El estrés y la ansiedad se diferencian también en los factores que los causan. El estrés suele ser causado por factores externos que producen preocupación y que son fácilmente identificables (ej. exceso de trabajo, conflictos interpersonales…). En la ansiedad, estos factores desencadenantes producen miedo y son internos, ya que la ansiedad implica anticipación angustiosa. La causa de la ansiedad, además, es más difícil de determinar que la del estrés.
Si el factor estresante que ha provocado el estrés desaparece, el estrés disminuye o desaparece con él. En el caso de la ansiedad, debido a su carácter difuso, sigue estando presente, aunque el factor desencadenante haya desaparecido.

2.Tipos de estrés

– Tipos de estrés en base a su signo

Estrés positivo (eutrés): Es la energía que motiva a las personas para hacer diferentes cosas y adaptarnos a nuestro entorno.
Estrés negativo (distrés): Estado de angustia o sufrimiento en el cual la persona es incapaz de adaptarse completamente a factores amenazantes o de demanda incrementada. Es un tipo de estrés crónico o nocivo que puede llegar a durar meses e incluso años.

– Tipos de estrés en base a su duración

Estrés agudo: Estado inicial producto de la influencia de un agente estresor que pone en alerta al organismo.
Estrés crónico: Trastorno que aparece por una sobrecarga del organismo debido a la exposición prolongada y continua al episodio estresante.

3. Etapas del estrés

La respuesta de estrés consta de tres fases distintas:

Alarma de reacción: Empieza justo después de ser detectada la amenaza. En esta fase aparecen algunos síntomas como baja temperatura corporal o un incremento de la frecuencia cardíaca.
Resistencia: El organismo se adapta a la situación, pero continúa la activación, aunque en menor medida respecto la etapa anterior. Si la situación estresante se mantiene en el tiempo, la activación acaba por sucumbir porque se consumen recursos a una velocidad mayor de la que se generan.
Agotamiento: El cuerpo acaba por agotar recursos y pierde gradualmente la capacidad adaptativa de la anterior fase.

 

 

4. Síntomas y efectos sobre la salud

– Síntomas

Los síntomas de estrés más frecuentes son:

Emociones: depresión o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etcétera.
Pensamientos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos…
Conductas: risa nerviosa, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etcétera.
Cambios físicos: tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexual, etcétera.

– Efectos sobre la salud

Estas son las consecuencias más importantes que el estrés tiene en nuestro cuerpo:

Depresión y ansiedad: El estrés crónico de larga duración puede ocasionar estados de depresión y ansiedad. Se debe al desajuste hormonal y al desgaste energético que supone.

Problemas de piel y caída de cabello: Erupciones cutáneas como el acné o los eccemas pueden ser originados por estados continuos de presión; otras afecciones como dermatitis atópicas o psoriasis se agudizan y empeoran. Además, se puede producir la caída excesiva de pelo, que puede desembocar en calvicie total.

Problemas menstruales: El estrés está íntimamente relacionado con las hormonas, cuyo desequilibrio prolongado puede ocasionar problemas menstruales, desde reglas intensamente dolorosas a irregularidades en el ciclo menstrual. En casos graves la menstruación puede llegar a desaparecer.

Problemas de sueño: Las situaciones estresantes impiden conciliar el sueño. Los problemas de insomnio no solo son negativos por sí mismos, sino que suponen un desgaste extra, ya que la imposibilidad de dormir bien afecta al desempeño de todas las tareas durante las horas diurnas.

Problemas digestivos: El estrés altera el funcionamiento del sistema digestivo; hace las digestiones pesadas y, además, está muy relacionado con la aparición de úlceras estomacales, ya que incrementa la producción de los ácidos digestivos que potencian este tipo de problemas.

Problemas de peso: A menudo los estados estresantes incitan a comer compulsivamente, a lo que se le añade que el cerebro deja de percibir correctamente las señales que indican saciedad, es por eso que el estrés se relaciona con problemas de sobrepeso e incluso diabetes.

Efectos musculares: La respuesta más inmediata al estrés es que los músculos se tensan. La tensión muscular sostenida fruto del estrés crónico puede acumularse en hombro, cuellos y cabeza desencadenando migrañas y cefaleas tensionales.

Efectos sobre la respiración: El estrés hace que respiremos con más dificultad. No es algo que deba preocupar mucho a las personas sanas, pero si puede causar problemas en asmáticos y gente con problemas respiratorios.

Efectos sobre la sexualidad: El estrés puede reducir el deseo sexual en hombres y mujeres, además reduce las posibilidades de un embarazo.

Disminución de la respuesta del sistema inmunológico: Los glóbulos blancos o células de defensa poseen receptores capaces de detectar complejos antígeno-anticuerpo para hacer frente a cualquier patógeno que amenace la salud. Cuando una persona está estresada, libera mayores cantidades de adrenalina, y esta hormona ocupa los receptores de los glóbulos blancos, por lo tanto, el sistema de defensas deja de funcionar adecuadamente.

Enfermedades cardiovasculares: El estrés aumenta la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Cuando este estado se sostiene, aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

5. Formas de evitar y reducir el estrés

Deporte: El deporte es un gran aliado contra el estrés. Practicar cualquier deporte destensiona y libera energías que de otra manera se quedan dentro, desgastando recursos. El simple hecho de caminar dos o tres veces por semana ya marca una gran diferencia, aunque un deporte de más intensidad es más efectivo.

Organización: Es importante aprender a organizarse, saber distribuir el tiempo para poder descansar, y establecer prioridades cuando no sea posible terminar todas las tareas.

Actividades relajantes: El mindfulness, la meditación, el yoga o técnicas psicológicas de relajación son muy beneficiosas. A veces, buscar tiempo para uno mismo, tomar un baño, pasear…, ya marca la diferencia.

Relaciones con los demás: Reforzar las conductas positivas con las personas del entorno e intentar corregir las negativas. La compañía de seres queridos y de personas que suponen un apoyo psicológico en los momentos duros ayuda a prevenir y combatir el estrés.

Alimentación: Para evitar el estrés, es conveniente seguir una dieta sana y equilibrada y no abusar del alcohol ni de sustancias excitantes como la cafeína. Alimentos como los espárragos, las naranjas, el yogur, la avena, el chocolate, la col lombarda, los limones, la manzanilla, las ostras, el pescado, los anacardos, los arándanos y las almendras ayudan a aliviar el estrés.

Descanso: Dormir lo suficiente. Disfrutar de las vacaciones y los fines de semana como tiempo de ocio y desconectar.

6. Curiosidades sobre el estrés

• El 75% de la población en general, experimenta al menos “algo de estrés” cada dos semanas.

• Reír reduce los niveles de las hormonas del estrés y fortalece el sistema inmunológico.

• Se estima que 1 millón de trabajadores se ausentan diariamente de sus trabajos, debido al estrés.

• Las madres que trabajan, están entre las personas más proclives a sufrir estrés, en particular, cuando no tienen mucho apoyo de otras personas.

• Hasta 5 millones de personas en el Reino Unido están ‘muy’ o ‘extremadamente’ estresadas en el trabajo.

• Someterse a un estrés permanente aumenta hasta un 45% el riesgo de padecer diabetes tipo 2 en hombres, según un estudio de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).

• Si a los cuarenta vives crónicamente estresado, tu cerebro envejecerá peor y serás más propenso a desarrollar demencia.

• Las mujeres que padecen estrés de manera continuada pueden sufrir hipersensibilidad a los sonidos, hasta tal punto que una conversación normal con una intensidad en torno a los 60 decibelios puede resultarles molesta, e incluso dolorosa.

• El estrés puede activar las células inmunes en la piel, causando o acentuando enfermedades inflamatorias cutáneas, y aumentando el picor o prurito que generan, según un estudio de la Universidad de Medicina de Berlín publicado por la revista American Journal of Patology.

• Las células inmunes de las personas sometidas a estrés crónico son incapaces de responder a las señales hormonales que normalmente regulan la inflamación y, por lo tanto, son más propensas a sufrir un resfriado, tal y como demostraba un experimento reciente de la Universidad Carnegie Mellon. Además, el estrés altera el equilibrio de las bacterias que viven en el sistema digestivo, volviéndonos más sensibles a las enfermedades inflamatorias del intestino.

• El estrés modifica la forma en la que se toman decisiones, alterando la manera en la que las personas sopesan las ventajas y los inconvenientes de cada opción, tal y como se desprende de un estudio publicado en Current Directions in Psychological Science. En concreto, las personas estresadas se centran más en lo positivo, en las recompensas, y apenas tienen en cuenta los riesgos.

• Según un estudio español del que se hacía eco la revista Scandinavian Journal of Public Health, los trabajadores con estrés laboral presentan mayor probabilidad de sufrir niveles anormalmente altos de colesterol LDL (colesterol ‘malo’) y niveles excesivamente bajos de colesterol HDL (colesterol ‘bueno’). Además, en sus arterias se observa mayor acumulación de placa ateroma, que puede acabar obstruyéndolas y causando problemas cardiovasculares.

• Las personas que han nacido y viven en áreas urbanas muestran un mayor riesgo de sufrir problemas de ansiedad y estrés. Los análisis cerebrales con resonancia magnética revelaron que los urbanitas tienen mayor respuesta al estrés en la amígdala, el área del cerebro que controla las emociones y el humor.

• Un estudio realizado a 200.000 personas encontró que, las personas que tenían empleos estresantes y un bajo poder de tomar decisiones, eran un 23% más propensos a sufrir del corazón, lo que los llevaba a estar más cerca de sufrir de un infarto.

• La hormona del estrés puede interferir en la habilidad del cerebro para formar nuevos recuerdos.

• El estrés puede ocasionar el envejecimiento prematuro, debido a que fomenta un acortamiento de los telómeros.

• Aproximadamente el 43% de las personas sufren de efectos adversos en la salud por el estrés.

• El 90% de las visitas al médico se deben a las enfermedades ocasionadas por el estrés.

 

BIBLIOGRAFIA

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Trabajo realizado por Celia Ramírez Morilla.

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